Riedel Wine Bar
El Conde de Almaviva | September 22, 2006Creo que todos tenemos etapas de reventado. Para algunos puede ser parte de su status quo, pero en mi caso no lo es tanto. Hace poco, en una plática con Danko y Antoine, el primero sacaba a relucir nuestro gusto por el sibarismo. Una buena comida, lo mejor de la bebida, un buen libro, compañÃa excepcional y otras tantas cosas asà de buenas son parte de la definición de ese rollo (para algunos, muy mamón) que nos gusta experimentar si no como un estilo de vida, si como un ejercicio que puede efectuarse de vez en cuando.
Una de las cosas con las que suelo ser muy exigente es el vino. No tiene que ser especialmente caro para que sea bueno y la verdad es que prefiero una buena copa de vino a dos chelas en un antro. Asà es como conocà el Riedel Wine Bar. Un lugar pequeño, con buena música, con una magnÃfica carta de alimentos y una mejor de vinos. Cerca de 280 botellas diferentes de los mejores viñedos del mundo y, lo mejor, con buenos precios. Otra cosa excelente es que, como buen restaurante-bar enólogo, puedes decirle al mesero cómo te gusta el vino y ellos eligen una copa con las caracterÃsticas que le hayas comentado.
De hecho, al llegar Antoine y yo al lugar, el sábado pasado, permitimos que el mesero seleccionara la copa a degustar con base en lo que le solicitamos. Nos llevó una copa de Joseph Faiveley 2003 (francés) a Antoine y una de Wolf Blass Yellow Label 2003 (australiano) a mi. Fue impresionante la cara que pusimos ambos al ver reflejado exactamente el tipo de vino que nos gusta en vides que no conocÃamos. La segunda copa que solicité fue un poco más complicada. Tuve que degustar (y no saben el trabajo que me costó) un par de vinos francés y chileno hasta que otro vino galo conquistó mi paladar: Chateau de Capitoul 2003
Para ese momento, ya nos habÃamos hecho cuatÃsimos del encargado, Germán, que estaba sentado en nuestra mesa platicando de lo más a gusto y recomendándonos el fruto de Baco de diversas regiones. Hasta que nos ofreció unos vinos de postre mucho mejores al Moscatel al que yo me habÃa acostumbrado. Para Antoine, un Privilegio Dei Feudi di San Gregorio 2001, frÃo, dulce, magnÃfico para acompañarlo con las peras al vino tinto que pedimos y, según Germán, un buen oporto para mi: Portal Fine White Port… una verdadera delicia.
La verdad de las cosas, este post tiene dos intenciones. En primer lugar, recomendar ampliamente el lugar y, en segundo, tener anotados los vinos que degustamos para no olvidarlos y, en la primera oportunidad, hacerme de algunas botellas.






