Un post descabellado
El Conde de Almaviva | November 20, 2007Para ver el porqué hoy estoy sufriendo sólo tengo que ver para atrás y no tener pelos en la lengua. Del lado paterno, alopecia, y del materno, lo mismo. Si a eso le agregamos que los estudios científicos encuentran otras razones para hacerme sentir mal, el asunto se sale de mis manos.
Resulta que me está sucediendo: poco a poco pierdo la cabellera sin necesidad de apostarla. Y aunque todavía tengo suficiente para no decirme pelón, cuando me peino por las mañanas hago una reverencia frente al espejo y veo cómo he perdido una muy buena parte de mi melena a la altura de la coronilla. ¿Será, acaso, que tantas preocupaciones comenzaron a salirse justamente por ese lugar? ¿Tantas cuestiones me tenían harto? No lo sé. Simplemente sufro cuando, después de un día de trabajo o placer bajo el radiante sol, siento cómo la cabeza me arde (no, no me duele) y todo por culpa del ataque infame de rayos UV en el cacumen.
Calvos del mundo, ¡uníos en mi ayuda! Diganme que hacer en este momento aciago. Traigo la testa tatemada y (como, insisto, todavía tengo pelo) no puedo ponerme ningun tipo de crema sin que parezca gel para peinarse. Ya sé, ya sé que para la próxima me tengo que cuidar más del sol, pero por el momento necesito una acción correctiva…
Como dicen por ahí: que levante la mano el que me entienda.






